Incluso en un mundo tan vasto y universal como el integrado por Google y sus cada vez más diversas funciones, existe una raíz primigenia que da coherencia y sustento a todo el conjunto. De hecho, fue ese punto de partida lo que hizo de Google el buscador por excelencia de la red, el primero al que el grueso de los internautas acude para realizar sus pesquisas. Y es que nada habría sido igual sin el PageRank, el innovador algoritmo que patentaron Larry Page y Sergey Brin y que utilizan para ordenar los resultados de búsqueda según el valor de éstos. Su extremada eficiencia otorgó a Google una decisiva ventaja competitiva sobre sus rivales que la convirtió en la bienaventurada multinacional que es hoy en día.
Google describe el PageRank del siguiente modo: "PageRank confía en la naturaleza democrática de la red empleando su extensa red de enlaces como un indicador de la importancia de una página individual. En esencia, Google interpreta un enlace de una página A a una página B como un voto, emitido por A hacia B. Pero Google mira más allá del mero volumen de votos o enlaces que una página recibe; también analiza la web que emite el voto. Los votos emitidos por páginas que son "importantes" de por sí tienen un mayor peso y ayudan a otras páginas a hacerse "importantes"."
En suma, podría decirse que, cuanto más elevado sea el PageRank de una página, mayor será su relevancia en la red, a través, principalmente, de Google. Entre las webs que concuerden con la palabra o palabras que sean objeto de una búsqueda, aquellas con un mayor índice aparecerán primero. De forma premeditada o no, el PageRank introdujo un canon de exigencia brutal para cualquier web: quien quiera gozar de un estatus privilegiado en las listas de Google -ya que la enorme mayoría de usuarios del buscador nunca pasa, como mucho, de la segunda página de resultados- tiene que ganárselo.
De esta forma, se ha ido tejiendo un complejo entramado de relaciones entre webs, en el que han de colaborar entre sí para conseguir "votos" pero, al mismo tiempo, compiten por ofrecer contenidos de mayor calidad para captar más visitantes. En este escenario, herramientas como las redes sociales o las RSS han adquirido un papel fundamental. La propia Google, en primera persona, se ha encargado de extender la noción de que es básico tener un PageRank elevado. La barra de herramientas del navegador incluye la posibilidad de colocar un medidor de PageRank en cualquier web, lo cual contribuye a aumentar la necesidad de tener un índice tan alto como sea posible. Y la página que no sea capaz de posicionarse bien por sus propios medios siempre puede pagar por un puesto promocionado, una inteligente estrategia económica de Google que le ha permitido obtener ingresos extra disminuyendo mínimamente la calidad de su producto.
Sin embargo, y a pesar de su aparente infalibilidad, este sistema no está exento de imperfecciones. El spam es una lacra que resta veracidad a las cifras registradas por determinadas páginas, aunque Google ha desarrollado nuevos algoritmos para mantener sus estándares de calidad. También abundan las teorías conspiratorias que acusan a Google de tener trato de favor hacia ciertas webs, especialmente desde que salió a Bolsa y recibió la entrada de accionistas externos. Lo que es innegable es que, como si de Coca-Cola se tratara, Google cuenta con su propia fórmula mágica para ir un paso por delante de su competencia. Y es que, de momento, nadie ha sido capaz de superar al buscador de Page y Brin.
Fuentes:
http://www.googleguide.com/pagerank.html
http://page-rank.es/
